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Cuál es la mejor forma de analizar micotoxinas en alimentos

Con información de Knauer

Técnicas analíticas como la cromatografía líquida caracterizan las micotoxinas dañinas, y determinan su presencia y concentración en productos alimenticios.

Las micotoxinas son metabolitos secundarios dañinos producidos por ciertos hongos, que afectan una amplia gama de cultivos y productos alimenticios. Alrededor de una docena de micotoxinas distintas se han relacionado con graves efectos a largo plazo en la salud y su propagación ha sido a través de la cadena alimentaria debido a la contaminación de cultivos o materias primas.

Diversas técnicas analíticas, incluida la cromatografía líquida, han demostrado ser fundamentales para caracterizar estas micotoxinas dañinas y determinar su presencia y concentración en productos alimenticios.

Esquema de micotoxinas nocivas

Las aflatoxinas, las toxinas de Alternaria y la zearalenona son tres especies de micotoxinas que han despertado un enorme interés en las comunidades científicas y reguladoras de todo el mundo. Esto se debe principalmente a sus graves efectos adversos para la salud de los humanos y el ganado, las afecciones pueden ser desde envenenamiento agudo poco después de la exposición a la micotoxina, hasta enfermedades a largo plazo como el cáncer y la inmunodeficiencia.

Junto con estos problemas de salud, las micotoxinas también representan desafíos significativos. Los mohos que producen micotoxinas pueden crecer en productos alimenticios prácticamente en cualquier momento antes y después de la cosecha. Los factores que influyen en el crecimiento del moho y el posterior desarrollo de toxinas incluyen aspectos extrínsecos como el clima de crecimiento y las condiciones de almacenamiento. Sin embargo, los factores intrínsecos complejos también contribuyen al crecimiento del moho, incluida la especificidad de la cepa fúngica, la variación de la cepa y la inestabilidad de las propiedades toxigénicas.

El método óptimo para extraer y analizar micotoxinas de alimentos y cultivos implica la extracción en fase sólida (SPE) mediante cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) y detección de fluorescencia.

Detección de micotoxinas con cromatografía líquida

La cromatografía líquida con detección de fluorescencia se diagnostica para el análisis de metabolitos fúngicos como las aflatoxinas. Estas micotoxinas comunes son producidas principalmente por las especies de hongos Aspergillus, pero han demostrado una resistencia extrema, contaminando productos alimenticios incluso después de eliminar el moho.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su siglas en inglés) ha establecido una serie de niveles de acción para los niveles de aflatoxinas en granos y cereales para diversas aplicaciones, con niveles de concentración seguros para el consumo humano que varían de 0.5 a 20 microgramos por kilogramo (μg / kg).

El desafío subyacente en el análisis de aflatoxinas con cromatografía líquida habilitada con fluorescencia es el complejo comportamiento fotoquímico de las cuatro aflatoxinas distintas —B1, B2, G1 y G2. Esto hace que un análisis de alto rendimiento de aflatoxinas y otras micotoxinas relevantes a través de la cromatografía líquida sea muy difícil.

Existen desafíos similares en la determinación de las toxinas de Alternaria por cromatografía líquida. Estos son compuestos peligrosos producidos por una especie fúngica generalizada conocida como Alternaria alternata que crece principalmente en cereales y semillas. Se ha encontrado en cultivos tan variados como el trigo, el arroz e incluso el tabaco. Este grupo de micotoxinas exhibe efectos agudos y crónicos sobre la salud. El ácido tenuazónico (TeA) es una micotoxina Alternaria bien caracterizada que se sabe que bloquea la síntesis de proteínas responsables de la actividad antibacteriana, antitumoral y antiviral. Sin embargo, a diferencia de las aflatoxinas, actualmente no existen estándares regulatorios para la concentración de Alternaria en productos alimenticios y materias primas.

Las complejidades únicas en el análisis de micotoxinas destacan la necesidad de distintas metodologías SPE cuando se utiliza la cromatografía líquida y la detección de fluorescencia. Por ejemplo, los reactores fotoquímicos UVE se usan para compensar la baja fluorescencia inherente de las aflatoxinas B1 y G1. Después de que la muestra se eluye de la columna de cromatografía líquida, se transfiere al reactor fotoquímico, donde la luz ultravioleta con longitudes de onda pico aproximadas de 254 nanómetros (nm) derivatiza las aflatoxinas B1 y G1, lo que hace que sufran hidroxilación fotoinducida. Posteriormente pueden analizarse en función de la fluorescencia con relativa facilidad.


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luis antonio
06 de noviembre de 2019 a las 10:32

estos mohos solo se concentran en plantas de maíz, o también se refiere la investigación a la caña de azúcar y cual seria el nombre de esas micotoxinas en la caña de azucar


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