Ventajas e inconvenientes de la aplicación de RCM

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El análisis de una instalación, basándose en la metodología de RCM3 y la aplicación práctica de las medidas preventivas y paliativas que emanan de este riguroso estudio, tiene una serie de ventajas sobre otras formas de abordar el mantenimiento de una instalación y de evitar las averías y sus daños colaterales. Estas ventajas tienen mucho que ver con el rigor con el que se realiza el estudio y con el hecho de que se trata de un plan de mantenimiento que considera no solo los equipos, sino la instalación como un todo que va más allá de una simple suma de equipos. A la vez presenta algunos inconvenientes que es necesario conocer antes de comenzar una posible implantación.

La mejora de la seguridad
La primera de estas ventajas es la mejora que se produce en la seguridad de la planta, es decir, en la prevención de los riesgos derivados del trabajo. Al identificar, categorizar y tratar de evitar todos los fallos potenciales de la instalación con posibilidades de causar daños a las personas implícitamente se está trabajando de forma efectiva en la prevención de riesgos, de una manera realmente eficaz y detallada. RCM no puede sustituir a la evaluación de riesgos de una instalación, pero puede complementar indudablemente ésta.

La mejora del impacto ambiental
La segunda ventaja está relacionada con la mejora del impacto ambiental, por las mismas razones expresadas en el párrafo anterior: al estudiar los fallos con implicación medioambiental y tener que prever formas de solucionarlos se está sentando las bases para evitar los accidentes y fallos con una afectación negativa al medio ambiente.

El aumento de la producción
La tercera de las ventajas es la mejora en los datos de producción. Las plantas industriales cuyos fallos han sido estudiados y en las que se han implementado las medidas necesarias para evitarlos, acordes con la importancia de éstos, tienen producciones mayores que aquellas en las que la base del mantenimiento es mucho menos rigurosa. Cuando se habla de producción debe entenderse que la mejora no solo es relativa a la calidad, sino también a la calidad del producto, entendiendo esta calidad como la identificación y la adopción de medidas para evitar que un producto no alcance sus especificaciones.

El aumento de fiabilidad de la instalación
Sin lugar a dudas, el ratio que se pueda ver más afectado es la fiabilidad, es decir, la posibilidad de que una instalación pueda sufrir una avería imprevista, una parada no programada con anterioridad, un fallo que afecte a la seguridad, al medio ambiente, o a la planificación de la producción. Ese aumento de la fiabilidad, que auguraban los precursores de RCM, fue precisamente la razón por la que las centrales nucleares se interesaron por esta técnica, al margen de que el mundo nuclear buscara mantener altos estándares de fiabilidad a un coste menor. Se llame RCM o se identifique con cualquier otro nombre, lo cierto es que la base del mantenimiento de una central nuclear hoy en día es la identificación de los fallos potenciales que pueda tener la instalación y la adopción de una serie de medidas preventivas acordes con la importancia de dichos fallos. No es casual que sea precisamente la fiabilidad el parámetro más beneficiado por la implantación de las técnicas basadas en el análisis de fallos, ya que la primera letra del nombre que la identifica es precisamente la R de Reliability (Fiabilidad).

La disminución de costes de mantenimiento
No hay que olvidar la quinta de las ventajas de la aplicación de RCM: cómo afecta a los costes. En muchas empresas en las que la fiabilidad es importante, como la industria aeronáutica, el transporte público, o las centrales eléctricas bien gestionadas, se constata que el mantenimiento que se realiza es excesivo: están sobremantenidas. Los fabricantes de los equipos y componentes de las instalaciones proponen unas tareas de mantenimiento exageradas o que deben ser realizadas con frecuencias muy elevadas. El hecho de revisar, desmontar o cambiar piezas más a menudo de lo necesario no solo no contribuye a mejorar los resultados de fiabilidad y a disminuir los fallos en los equipos, sino que por el contrario, inducen fallos en éstos que antes no tenían. Los mecánicos más experimentados trabajan en muchas ocasiones con una máxima: ‘si funciona no lo toques’. Esta máxima, a veces muy discutida, se ve avalada por datos estadísticos que demuestran que el hecho de revisar un equipo y actuar sobre él reinicia el periodo de fallos infantiles, tal y como puede verse en la figura adjunta.

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Uno de los aportes más interesantes de la metodología RCM3 es que determina que el mantenimiento sistemático solo es necesario en determinados equipos cuyos fallos resultan críticos; incluso en éstos, si una tarea de carácter condicional (tareas de inspección tras las que se actúa únicamente si se detectan síntomas de que se esté gestando un posible fallo) es suficientemente efectiva para evitar el fallo o sus consecuencias no son necesarias para realizar tareas de reacondicionamiento o de cambio sistemático de piezas.
Por supuesto, esto tiene una consecuencia inmediata en los costes: revisar la planta, realizando sustituciones sistemáticas o reacondicionamientos tiene un coste muy elevado, que solo está justificado en determinados equipos. Si se identifican tareas de mantenimiento condicionales suficientemente efectivas los costes de mantenimiento disminuyen, obteniendo adicionalmente un aumento en la disponibilidad y fiabilidad de la planta.

El aumento en el conocimiento de la instalación
Otra de las indudables ventajas de la aplicación de RCM3 es la mejora que se produce en el conocimiento de las instalaciones. Todos los técnicos que han estudiado una instalación desde el punto de vista de RCM3 aseguran que el conocimiento que han adquirido sobre la instalación y su funcionamiento durante el estudio realizado ha sido mucho mayor que la realización del mejor de los cursos de formación. Este análisis permite a los técnicos que deben ocuparse de la instalación tener un conocimiento muy profundo de los equipos, de su funcionamiento y de su importancia relativa, lo que les ayuda en el futuro a tomar decisiones más convenientes y acertadas en la operación y mantenimiento de las diferentes partes de la instalación.
Esta es una razón suficientemente importante como para asegurar que el estudio RCM3 debe ser realizado por los técnicos de la planta, y no exclusivamente por consultores externos.

La disminución de la dependencia de los fabricantes
La consecuencia directa del mejor conocimiento de la instalación es indudablemente que este conocimiento contribuye a disminuir la dependencia técnica de los fabricantes, a entender mejor sus instrucciones, a estar en capacidad para discutir instrucciones erróneas o perjudiciales para la instalación, a discutir los planes de mantenimiento que proponen e incluso a entender mejor sus informes y las actuaciones que realizan durante revisiones o reparaciones.

Inconvenientes de RCM3
RCM3 no es la panacea ni la solución a todos los problemas de la humanidad. Es una simple técnica de ingeniería del mantenimiento que tiene indudables ventajas e indudables inconvenientes.
El primero de los inconvenientes tiene mucho que ver con la profundidad técnica del análisis a realizar: no pude ser llevado a cabo por cualquier técnico, sino que necesariamente ha de ser realizado por profesionales con mucha experiencia en mantenimiento de instalaciones industriales, porque solo ellos conocen de verdad los problemas de las instalaciones. El número de este tipo de técnicos es, hoy por hoy, pequeño.

El segundo de los inconvenientes está relacionado con el tiempo que se requiere para llevarlo a cabo. Un estudio de esta profundidad requiere tiempo y dedicación. Como simple referencia, un equipo de tres ingenieros con dedicación exclusiva puede tardar más de diez meses en completar un plan de mantenimiento basado en RCM de una planta industrial completa, cuando por otras técnicas apenas se realiza en dos.

El tercer gran inconveniente es el coste. Mucho tiempo de dedicación de profesionales caros y escasos no puede ser nunca barato. Que no sea barato no quiere decir que no sea rentable, ya que la inversión se recupera rápidamente en forma de aumento de producción y disminución de coste de mantenimiento, pero es necesario realizar una inversión inicial en tiempo de recursos valiosos.

Santiago García
Santiago García

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