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Abril de 2019

Keller en el espacio

La empresa desarrolló y fabricó una serie de transmisores de presión absoluta y diferencial altamente fiables que son utilizados en la industria aeroespacial.

El pasado mes de septiembre, un cohete H-IIB japonés puso en órbita la nave de carga HTV con el módulo ACLS (Advanced Closed Loop System o sistema avanzado en bucle cerrado) con destino a la Estación Espacial Internacional (de la sigla en inglés, ISS). La misión del ACLS es reciclar dióxido de carbono de la atmósfera de la nave espacial y generar oxígeno para la tripulación mediante electrólisis. Para regular estos procesos, la empresa Keller AG desarrolló y fabricó una serie de transmisores de presión absoluta y diferencial altamente fiables.

La Estación Espacial Internacional se desplaza alrededor del globo terráqueo a unos 400 km de altura de la superficie. Debido a que a tal altitud apenas hay oxígeno, este debe enviarse desde la tierra o generarse a bordo de la ISS. El envío de este oxígeno al espacio resulta costoso, ya que transportar 1 kg de carga útil vale aproximadamente 33.000 euros. Por tanto, es ideal intentar depurar el aire espirado por los astronautas para obtener oxígeno útil.

Esa es precisamente la misión del ACLS, desarrollado por Airbus para la Agencia Espacial Europea (de la sigla en inglés, ESA). Para generar oxígeno, en el circuito ACLS el dióxido de carbono existente en el aire de la cabina es convertido en metano y agua, usando el hidrógeno que se obtiene de la división de las moléculas de agua tras aportar energía. A partir del agua, y gracias al proceso denominado electrólisis, se obtiene oxígeno respirable de nuevo. Según Airbus, el sistema está pensado para una tripulación formada por tres astronautas y permite ahorrar 450 kg de carga de agua al año. A pleno rendimiento, el ACLS elimina diariamente 3 kg de CO2, proporciona 2,5 kg de O2 y produce 1,2 kg de agua.

Para que estos procesos se desarrollen de forma segura, el ACLS requiere componentes altamente fiables. El fabricante suizo de sensores de presión, Keller, recibió la misión de desarrollar los procesos tecnológicos de medición. El proyecto suponía grandes desafíos, ya que a una altura de 400 km los componentes, si fallan, no pueden sustituirse en los plazos requeridos. La contribución de la compañía a esta tarea se materializó en forma de transmisores de presión absoluta y diferencial que funcionan en un rango de 50 mbar a 20 bar y entre 0°Cy 110 °C.

“En los primeros proyectos de sensores para la industria aeroespacial hemos aprovechado nuestra experiencia, acumulada durante años, en el sector aeronáutico y en la industria. Por otro lado, y como no puede ser de otra manera, también esperamos que los resultados obtenidos en los proyectos aeroespaciales se incorporen en el amplio catálogo de sensores de presión de Keller”, apunta Günther Kaden, consultor de Sensores Aeroespaciales para Keller.


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