Promocione sus productos o servicios con nosotros
Julio de 2018 Página 1 de 4

Industria automotriz en Latam: soplan buenos vientos

Por: Orlando Gómez Camacho

El fenómeno de México es muy positivo; aunque su crecimiento económico en general ha sido relativamente lento, la industria automotriz brilla con luz propia.

Las decisiones políticas, los tratados de libre comercio y las reformas tributarias han afectado el mercado de vehículos en Latinoamérica en los últimos años. Brasil lo ha vivido en carne propia con la caída en los precios de materias primas y el escándalo político de Lula Da Silva; Argentina aún trata de reponerse de sus problemas económicos mientras vive un escenario de austeridad fiscal. Colombia vislumbra un segundo semestre de 2018 positivo luego de 18 meses de crisis en el consumo, mientras que México saca la cara por toda la industria.

El fenómeno de México es muy positivo; aunque su crecimiento económico en general ha sido relativamente lento, la industria automotriz brilla con luz propia gracias a una sólida cadena de suministros, a la confianza de varias marcas internacionales y a su vecindad con Estados Unidos. Ambos componentes posicionaron a México como receptor de la inversión automotriz y centro de exportación no solo a Latinoamérica, sino también hacia Canadá y Estados Unidos.

Confiamos en el repunte de los indicadores económicos que lleven al aumento de los índices de confianza del consumidor, para que la industria automotriz retome su camino de crecimiento”.

Jaime Gil, director de ventas de Sudamérica Oeste de General Motors.

Esto, a pesar del discurso hostil de Donald Trump y su firme intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que desde 1994 ha habilitado un comercio fluido de automotores y piezas de repuesto entre los tres países.

Fue tal la presión ejercida por el presidente norteamericano que, en enero de 2017, Ford canceló sus planes de construir una planta de ensamblaje de USD1.600 millones en San Luis Potosí, decisión tomada a raíz de la posible imposición de aranceles norteamericanos a la importación de bienes desde el país limítrofe. Sin embargo, el director ejecutivo de Ford, Mark Fields, no reconoció la injerencia política en su decisión. En su lugar dijo que obedeció a una “desaceleración de la demanda de vehículos compactos y subcompactos en la región”, y de inmediato trasladó los recursos a la planta de Flat Rock en Michigan.  

En su momento, la decisión de Ford creó zozobra en el mercado y representó un duro golpe para la economía automotriz mexicana, que enfrentó un posible escenario de desbandada de otros fabricantes, en detrimento no solo de la producción de unidades, sino también del abastecimiento de motores, plantas de transmisión y piezas de repuesto.

Guerra comercial

Hoy, luego de 18 meses de vaivén, las cosas siguen sin definirse. Las demandas de Estados Unidos han pasado a un plano de modernización del acuerdo, que en 2018 cumplió 24 años de edad. Las peticiones de Trump incluyen elevar el porcentaje de repuestos locales y aumentar los aranceles a las partes canadienses y mexicanas, a lo cual se han opuesto las dos últimas.

El tire y afloje ha trascendido a niveles insospechados. En un movimiento sorpresivo, Estados Unidos declaró una guerra comercial sin precedentes en contra de Canadá, México, China, Turquía y la Unión Europea, luego de que estos países tomaran represalias contra los aranceles norteamericanos sobre metales y otros productos.

A mediados de julio de 2018, la Casa Blanca anunció aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio bajo el argumento de que “Los metales importados representan una amenaza para la seguridad nacional”. Ante esta arremetida, la Unión Europea, México, China y Turquía respondieron con impuestos valorados en USD 24,000 millones a las exportaciones estadounidenses.

Aunque los vehículos aún no han sido incorporados en esta guerra comercial, se teme que Trump incluya a esta industria en sus próximas decisiones. Por ahora, los aranceles han sido impuestos sobre docenas de miles de millones de importaciones de acero, aluminio, lavadoras, paneles solares y amplias gamas de productos manufacturados y maquinaria industrial.

Debido a que las materias primas de la industria automovilística dependen precisamente del acero y el aluminio, algunos analistas creen que el Departamento de Comercio impondrá a las importaciones de vehículos el mismo rango de ‘seguridad nacional’ declarado a otros productos. Bajo este escenario, no es claro el panorama de la industria.

Le recomendamos: Estado y perspectivas 2018 de la industria manufacturera en América Latina.


Palabras relacionadas:
industria automotriz, actualidad industrial, sector automotor, tratados de libre comercio, industria latinoamericana, mercado de vehículos en Latinoamérica, economía en Latinoamérica, cadena de suministros, TLCAN, inversión extranjera, exportaciones, Tratado de Libre Comercio de América del Norte, automotores, mercado, repuestos, refacciones, economía automotriz, fabricantes automotrices, Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, AMIA, Colombia, Brasil, Argentina, México
x

Sección patrocinada por

Otras noticias de Mercado: Automotriz

Documentos relacionados