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Diciembre de 2018

China pretende ser el mayor socio comercial de América Latina

Según el Foro Económico Mundial, los asiáticos invirtieron más de USD $110.000 millones entre 2003 y 2017, de los cuales la mitad fueron en los últimos 5 años.

Mientras el escenario en Latinoamérica continúa inestable, China ha surgido como el gigante que viene a darle una mano a la región. Ya en noviembre de 2017, el país asiático había participado con una comitiva de 800 personas –entre representantes del gobierno, asociaciones y empresarios- en la Cumbre China LAC (Latinoamérica y el Caribe), realizada en Punta del Este (Uruguay), para dejar en claro sus intenciones de inversión, especialmente en la industria manufacturera.

Las rondas de negocios se enfocaron en la infraestructura, la industria química y los sectores minero y energético. Un informe del Foro Económico Mundial (WEF) da cuenta de ello: hasta el año pasado, China era el principal socio comercial de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y el segundo de México. El WEF fue más allá al revelar que los asiáticos han invertido más de USD $110.000 millones entre 2003 y 2017, de los cuales más de la mitad sucedieron en los últimos cinco años.

¿En qué segmentos invierte China?, fue la pregunta que se hizo la Red Académica de América Latina y El Caribe (Redalc-China) sobre las inversiones de China. Las respuestas fueron interesantes para el futuro del sector: en los últimos años se registraron más de 300 transacciones de empresas chinas en Latinoamérica.

Las intenciones de China son claras: convertirse en el mayor socio comercial de América Latina. Durante 2017, el monto total del comercio alcanzó USD $266.000 millones, lo que convirtió a la región en el segundo destino de inversiones chinas.

"El país que más recibió inversión fue Brasil, especialmente en los sectores de energía y minas, y también en la construcción de buses eléctricos. Le siguen –un poco separados-, Perú (cobre), Argentina (ferrocarriles y paneles solares), Cuba (turismo, telecomunicaciones e infraestructura) y Jamaica (actividades mineras y parques industriales)", dijo Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Algunos analistas ven a estas inversiones como una consecuencia lógica de la expansión mundial del país asiático. Sin embargo, cada vez más se refuerza la tesis de que el proteccionismo de Estados Unidos –impulsado por Donald Trump- está acelerando el proceso.

Las intenciones de China son claras: convertirse en el mayor socio comercial de América Latina. Durante 2017, el monto total del comercio alcanzó USD $266.000 millones, lo que convirtió a la región en el segundo destino de inversiones chinas.

Los proyectos son enormes y abarcan desde ampliación de carreteras en Costa Rica, construcción de una represa por USD $350 millones en Honduras e instalación de estaciones de telecomunicación por USD $1.000 en Nicaragua, hasta puentes y ferrocarriles en Panamá.

"La idea es colocar y facilitar el tránsito de sus mercancías entre el Atlántico y el Pacífico, y, con ello, llegar más rápido a otros continentes", declaró Enrique Dussel.


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